jueves, 19 de abril de 2012



Cuando el Corazón calla los colores del alma fluyen con cuentos, calmados a los ojos como la claridad de tu voz… colmenas de dulzura cruzan mi cuerpo cortando mi sangre color miel, tornándose carmesí… cuando habla el corazón, la calma se convierte en calamidad…

martes, 17 de abril de 2012


imploré tu ausencia y alboreé sola, 6:30 de la mañana ladra irascible el despertador, pero la noche demora en mis ojos tercamente abrochados hiciste de mis párpados tu morada y no quieren amanecer...

Hace tiempo formalicé un contrato indefinido con la alegría pero la vida está en crisis y he modificado el contrato a fijo discontinuo para no tener que despedirla. Podría, recordarte quizás en algún suspiro del día y frunciendo el ceño, piense en tus ojos, ¿verdes?. Incluso hago el esfuerzo de verme a mi misma sentada aterida, frotando con mis manos las piernas desnudas bajo el vestido color esmeralda, esperándote. Veo el mi frío, pero no puedo ver tu rostro, ni tus ojos, mi primer amor, aquél que nunca se olvida. Soy una mujer extraña... hay días en que me siento fértil en que todo germina tu silenciosa palabra se torna caricia olvido lo que tu no olvidas no escucho voces maledicentes y paro una traición que muda resignada... hay días en que me siento grácil en que todo se mueve mi silencioso corazón late sobrevuelo los infieles tejados bailo contigo aunque no estés y danzo lujurias imaginadas... hay días en que me siento hoy sólo quiero dormir.

Fusión...


iré al mar...quiero que me cuente el húmedo secreto que esconden sus vaivenes
me adentraré en su insólita calma...sumergiré mi piel en la ebria espuma
borrará la palabra que llevo escrita que me impide avanzar
agua salada... te fusionas con el liquido de mis ojos...

Ven... Te invito a volar


Terminaba el mes de marzo y con él se obligaba a cerrar el ciclo… jan se aferraba a los recuerdos no quería soltarlos pues sabía que al soltar todo por lo que había peleado se esfumaría, decidió marcharse… cogió una caja color purpura en donde deposito imágenes, aromas, besos sin sabor, palabras no dichas, lagrimas color carmín, abrazos no dados, sentimientos engañados… todo lo encerró en esa caja y decidió emprender un viaje, un viaje sin rumbo, un lugar en donde no existiera el tiempo, en donde todo fuera color esmeralda… de pronto y sin darse cuenta se vio rodeada de verdes pastos, margaritas multicolores, bichitos de todas las especies, un lugar mágico… es ahí donde decidió abrir la caja, lentamente fue quitándole la cinta color canela que con tanta paciencia había puesto sobre ella, para así asegurar que  todo estuviera intacto, poco a poco fue sacando uno a uno lo que en ella había depositado, el fuerte viento que soplaba con olor a frutos rojos del bosque… se llevo inmediatamente los sentimientos con sabor a engaño, las lagrimas color carmín pues se fusionaban con el color de los frutos, siguieron los besos sin sabor pues el aroma impregno al instante el ambiente, tristemente jan no podía desprenderse de lo no dicho, de lo no dado… lloro desoladamente… el viento jugaba con su cabello… el verde bosque jugaba con sus ojos llenos de agua salada… de pronto un silencio agradable a sus oídos la hizo observar a su alrededor y se dio cuenta de la belleza del entorno, la calma el olor, el color, todo eso la hizo darse cuenta que no podía continuar con esos sentimientos, que su corazón estaba intacto, se aferro a su pecho y grito desde el fondo de sus entrañas “CREO EN MI” y mágicamente apareció un ángel, hermoso, pequeño con una sonrisa contagiosa y una mirada penetrante y con un inmenso abrazo susurro…”No temas ya no estás sola” Yo soy tu ángel y te invito a volar, te enseñare todos los colores del mundo, y todos los aromas, te abrazare hasta que mi corazón deje de latir, te llenare de tanta  felicidad que no podrá caber en tu ser… yo te enseñare que todo tiene sentido, Yo soy tu ángel y te invito a volar…
Cuando creí que todo estaba perdido y que nada tenía sentido apareciste tu mi pequeño y me hiciste entender que yo…  “TENGO ALAS PARA VOLAR Y QUE YO DECIDO MI TRAYECTO”

domingo, 8 de abril de 2012

Nada describe tal cual mi sentir... y es increible como a pesar del paso del tiempo sigo enganchada a ti



CUENTO CON OLOR  A TI...   
Y así fue como después de una semana de vacaciones a ella ya le parecía una eternidad mal comprendida, le escurrían unas lágrimas gordas y saladas que golpeaban fuertemente el suelo, como si quisieran vaciar su lastimado y aburrido corazón. Había pensado que sería de lo más estimulante, estar un tiempo sin obligaciones, solo disfrutándose los dos y por supuesto descansando del ajetreo del trabajo y de la rutina de todos los días. Pero desgraciadamente no estaba siendo así…
No había querido darse cuenta de lo que realmente estaba sintiendo pero después de cuarenta minutos sentada en el quicio de la puerta fría del patio, observando cómo se revolcaban por una pelota azul de plástico sus dos perros orejones y torpes, de pronto supo con toda la certeza del mundo que el origen de todos sus malestares radicaban en la inmensa soledad que sentía.
No sabía porque a él le resultaba tan complicado entender que lo único que ella pedía era atención, lo peor que le había pasado era sentirse sola en su compañía, era como una sombra en la casa dando vueltas y esperando por un minuto de platica, de cariño, por una caminata juntos o simplemente por un te quiero espontaneo que no llegaría jamás…
Estaba llegando a pensar que era muy exigente, parecía que esperaba demasiado tratándose de él y por eso le dolía no obtenerlo. Por ejemplo, el día de su cumpleaños espero y espero y espero eternamente por una tarjeta, una flor cortada del jardín que tanto cuidaba, una insinuación indecorosa, ¡algo! Pero solo obtuvo un abrazo y un beso como el que le daba todos los días, monótono y sin mayor sentimiento.
Se preguntaba ¿Cómo llego a esto? ¿Como invadió el tedio y la monotonía todos los ángulos? ¿A qué hora adquirió su corazón un solo ritmo? ¿Cómo omitió que cada día escribían algo en ese libro? Cuando cada vez que se recorrieron hicieron surcos en su piel que quedaron marcados para la eternidad… pero hoy estaba embriagada en una austeridad de sentimientos y ansiaba escapar ahora de los mismos volúmenes y de la deformidad de ese amor. No supo en qué momento dejo de sentir, no le gustaba pensarlo, eso no era lo que había esperado y sin embargo así era.
Se sentía frustrada, porque por el renuncio al trabajo que  tenia, a los largos cafés con sus amigas, a los centros comerciales, al tráfico de la ciudad, a las caras conocidas, a los nuevos restaurantes, a los cines amplios con películas de moda, al pequeño departamento con olor canino, a sus prisas, a las múltiples opciones y a todos esos detalles insignificantes que representaban su vida en esa ciudad que dejo por seguirlo.
Y ahora duele, porque ella todavía recuerda que un día sudaron, se besaron, se desearon y se amaron; y hoy ya no continua viéndola igual que antes ya no estudia sus curvas, ni mide sus ganas, ni cuenta sus latidos, ya no siente su mesurada calidez.
 Está esperando que pase algo para que no cierre los ojos, que no se dé por vencido, que no sepulte así su corazón, que apriete su mano, que no la suelte, que no se ausente hoy, ni mañana, ni ayer, ni nunca; que haga que le llore otra vez por amor, que le sufra, que vocifere sin voz y se llenen sus venas secas y exprimidas.
 ¿O podría ser que así es el amor? ¿Y que iba a estar a su lado en la eternidad y tenía que sacrificar todo? El amor era algo incomprensible hacia que le doliera algo por dentro, no podía pensar, ni ser objetiva porque ese amor le resultaba dañino, no entendía porque lo promovían, si era una droga que la estaba destruyendo.
Y a pesar de todo no podía estar sin él, lo supo desde la primera vez que la beso, y tuvo la seguridad que estarían juntos por siempre, fue como si su cuerpo comenzara a reclamar esa otra piel, como si sus ojos no tuvieran más alcance que el brillo que encontraba en los suyos, como si la cabeza lo incluyera espontanea y obligadamente en cualquier sentimiento.
Pero ¿Qué diablos pasaba ahora? ¿Cuándo se convirtieron en esclavos del tiempo? No lo sabía y no lo entendía, ya no podía pensar en el día de mañana cuando todavía no acababa de imaginar cómo terminaría el día de hoy. Un día como hoy, donde el cielo estaba nublado, corría un aire húmedo que esperaba se llevara todos sus malestares y limpiara de tajo sus confusos pensamientos.
-¿Por qué no saben hablar? – pregunto de golpe a sus fieles compañeros- sería muy bueno que pudieran contestarme…-
En serio que extrañaba su vida… como la extrañaba…
De pronto el interrumpió sus pensamientos apareciéndose en la puerta del patio; por un momento tuvo la esperanza de que algo interesante ocurriera en esa tediosa tarde de otoño. 
 – Voy a salir, no tardo, ¿estas bien? – dijo de prisa. 
–Si – contesto ella en corto y sin voltear. Adiós esperanza.
 –Al rato vengo-
Había aprendido que “al rato vengo”, “no tardo” y todas esas frases, lo único que indicaban eran todo lo contrario, tenía que hacer algo, porque no podía seguir viendo pasar la vida frente a ella sin sentido algún.
Estaba comenzado a obscurecer, hacía calor y sentía un sudor pegajoso que le recorría la espalda y unas gotas escurrían por su frente, a estas alturas solo le quedaba acostarse y dormir.
 Dejo correr el tiempo mientras evaluaba tristemente los daños adquiridos, porque cada día le pesaba más esa rutina y hoy particularmente se sentía débil para seguir llevándola, el desaliento se apoderaba de sus rincones más frágiles y escondidos.
Hoy es uno de esos días. De esos en los que solo quería gritar desmesuradamente para huir de esa realidad cretina y enlodada; pero ahí seguía, estancada en ese espacio y se despellejaba de ansiedad, su piel se agrietaba y cada una de sus hastiadas células lloraban por recuperar la lozanía, la ingenuidad, el hambre de ilusión, estaba siendo víctima de un abandono. Un abandono de el, un abandono de ella misma.  
Y sin embargo dolía. Y sin embargo la absorbía y la acorralaba. Quería cerrar los ojos y dormirse para después despertar de la pesadilla escuchando de fondo una canción que le recordaba su primera vez y el cuerpo se le erizaba. Y es que ella ha sido solo de él, completa e involuntariamente suya; ese hombre le conto los poros,. Se apodero de sus texturas y le mostro la mujer que no conocía. Pero también la ha herido, la ha ultrajado, la ha lastimado, hasta terminar con la ultima callosidad de su ser.
Y no conforme lo volvió a hacer, y otra vez y otra vez. Por eso hoy quería dejarlo con sus provocativos besos que hacía mucho no llegaban, dejarlo con sus jadeos y sus sabanas roídas y no volver a ver la perfecta armonía que pretendía vivir y ese estructurado futuro, alejarse de una vez de sus geométricas obligaciones, de sus razonados movimientos y sus grandes habilidades; de esa aburrida fotografía en blanco y negro que diseñaba a diario y que ambicionaba imprimirla en ella.
 Le faltaban motivos, la  llenaban los vacios, los silencios, la espera, la ambigüedad. Se perdió el equilibrio entre el dolor que los promovía y el amor que los eximia, Cupido es un espectro que huyo de sus vidas y no puede más, toco fondo y le llego el fango a la garganta y ya no pudo escupirlo, se colmo, se sacio, se inflamo de hastió; de amargo y adherido hastió. No puede dejar de cuestionarse ¿Por qué ya no lo nota? ¿Cuándo paso a ser un objeto en su planeado ambiente? No sabía cuando cambio la escala en que median sus estímulos y era horrible sentir esa soledad, era desesperante ya no saberse y sentirse única. Única para amar, para platicar, para vibrar, para complementar, tenía que irse, era hora de partir, de cerrar ciclo y nacer otra vez.
Así es que sin pensarlo más, alisto una maleta y decidió llevarse todas las cosas que él no quiso compartir, como la Poesía que ella le escribía y que nunca comprendió, guardaría el respeto que le perdió al ignorarla, se llevaría las necesidades que no supo saciar, empacaría los sentidos que se acabo a gritos, enterraría la historia que nunca quiso entender, protegería el corazón que no supo robar.
Hoy se hurtaría a la mujer con sus huesos y sus problemas, con sus ideas y sus excesos, escondería para siempre sus sonrisas y su molesta delicadeza, se llevaría sus conceptos y sus necedades, sus sueños y alternativas, su dignidad casi perdida y su olvidado cuerpo; se llevaría para siempre su escándalo y su pudor.
Conservaría todo lo que hoy no ve en ella y sin embargo lo explota, acarrearía todos los detalles que no llegaron y las sutilezas omitidas, tristemente sabe que recordara su desgano y su indiferencia, sus criticas e inconformidades, apilara en un cajón los amaneceres no vistos y los sabores no compartidos, estamparía en su piel su orgullo para no olvidarlo, por si en algún momento piensa dar vuelta atrás.
El, se puede sentir orgulloso porque lo logro; al fin lo hizo, extinguió la humedad de las noches y todas sus fantasías, acabo con la espontaneidad de recrearse a cada segundo, Borro el infinito y puso un margen inflexible, dejando entrar la epidemia de la duda, oculto sus sentimientos y enterró los de ella estando aun vivos.
Y pensar que eran únicos, eran mitades compartidas y estaban solos en el mundo. Solo él para ella y ella para él. Que desesperación ver que no podrán regresar a eso; aunque en realidad ya no saben si pueden, y es que no existe el remedio que cure ese escamado corazón, se quedara en el limbo hasta que alguien los recuerde y rece por lo que fueron, ella quiere vomitar a ver si así lo saca para siempre de una vez de su alma y al fin lo desincrusta y deja de ser esa molesta espina en los retazos de vida que le quedan.
Tuvieron un sueño por realizar, tuvieron una canción que cantar, tuvieron una luna que mirar, tuvieron un sitio para escapar, tuvieron un cuerpo que desear, tuvieron un mañana por llegar, tuvieron un hogar que habitar, tuvieron un deseo por colmar, tuvieron un solo destino que compartir, tuvieron una mascota, una cama, un mismo aire, un solo corazón.
En algún lugar debió quedar todo eso pero no encuentran ya el mapa para llegar, por lo tanto ella sigue esperando… y el que no llega para despejar el camino. ¿Será que ya no regresara?; en algún momento perdieron el miedo y gano el abandono, ese abandono del corazón que solo se entiende cuando has aprendido a pertenecerle a alguien, el abandono que permite sumar daños sin hacer cuentas.
 Y hubo un momento en que deliraron, suspiraron, recordaron, perdonaron, olvidaron; le cambiaron el color al cielo y eternizaron el aire que los encerró en esas paredes, mintieron, creyeron, quisieron, huyeron; se sumergieron en un instante efímero e irreal, se miraron como ciegos absorbiendo sus sentidos, se tocaron y reconocieron el camino que los llevaba a casa.
Se contagiaron, se curaron, se irritaron, se lastimaron, respiraron; abrieron por siempre sus entrañas y las entregaron sin importar nada estableciendo el sitio perfecto para hacer durar esos constantes latidos, se gritaron, esperaron, recibieron, eclipsaron, giraron y no pudieron dejar de arrancarse esos trozos de alma, el amor los maduro y los hizo correr hasta esa demencia provocada.
De pronto y para su sorpresa el llego.
Ella observo como pasaba enfrente sin notarla, sintió que las ruinas que empezaba a levantar otra vez estaban por caerse, estaba enfurecida por lo que no se había atrevido a decir y a dejar, y es que no le faltaban pretextos, le faltaba amor… le faltaba el.
Su memoria estaba llena de reclamos y reproches, el sabor amargo que tenía en la boca no se le quitaba y llorar ya no era fácil aunque en este caso era preciso. Y ella como loca grita sin ser oída- ¡a pesar de los pesares TE AMO! ¡SOLO DIOS SABE CUANTO TE AMO!...
Sabe que él le pertenece así como cada uno de sus sonidos, pero se odia por estar ahí anclada amándolo y deshaciéndose sin respuesta; es como una infección que la domina, es como un tumor inextirpable, es como una flama inextinguible, es su martirio inevitable, es su angustia constante y lastimera. Es su amigo, su cielo, su amante, su oxigeno, su entrañable compañero, su música de fondo, su consejero, su hombro en el cual descansar, su eje, su razón más poderosa, su desgracia y su locura.
De repente y sacándola de sus mas sumidos pensamientos, apareció de nuevo en la puerta de la habitación, sereno y callado le brindo una extensa sonrisa, acerco su cuerpo al de ella y sintió ese calor que emanaba. Puso sobe su pecho una margarita blanca del jardín, paso su brazo sobre sus hombros y susurro en su oído: - Ya llegue amor… ya estoy aquí!!!
(Siempre en mi mente y en mi corazón)

miércoles, 4 de abril de 2012

El corazón no deja de llorar...


Después de llorar muchas lágrimas de todos sabores, he llegado a las insípidas, las que ya no llevan nada, las que brotan por instinto, las que salen del alma, las que escurren limpiando los residuos, las que podrían confundirse con gotas de lluvia, las que son infinitamente cristalinas, las que ya no se sienten, las que se evaporan, las que no dejan huellas, las que surgen por inercia, las que no pueden ser evitadas, las que tienen un ritmo marcado y pausado, las que se absorben en la piel, las que clarean los ojos, las que son necesarias para recuperar el aliento.

Y es que esto duele profundamente. Eso sí lo sé. Duele mucho más de lo que quisiera. Dime por favor ¿por qué tomaste mis manos y me llevaste a volar? ¿para que derramaste estrellas en mi bóveda celeste? ¿por qué hiciste de mi piel tu lecho? ¿por qué me llamaste mujer mar? ¿por qué no me comprendiste un poquito más como para cautivar mis hábitos en la eternidad de la rutina? Hoy me dueles, me dueles en los ojos, en la boca, en las piernas y en el alma… ¡de verdad que como dueles carajo! dime… ¿qué no me extrañas tanto que repasas de memoria cada una de mis células?, porque yo sí lo hago…

Por lo pronto, sigo sumida en lo hondo del sillón, en silencio y desolada por dentro, les dí permiso a mis ojos a dejar brotar otra vez un montón de lágrimas, más bien un océano de lágrimas que de nuevo adquirieron sabores extraños y amargos, unas lágrimas gordas y pesadas que no sólo mojan, también golpean y laceran y lastiman y hieren y escurren hiel y su sabor no deja cerrar las heridas, sólo las hace más profundas, tanto que pasan de la piel hasta los huesos. No lo puedo evitar, no lo quiero evitar, no lo trato de evitar, las lágrimas salen con vida propia de mis ojos, me invaden, se apropian de mi razón, me alteran, se apoderan del resto de cordura que había en mí.

Creo que el porcentaje de agua que tengo en mi cuerpo ha disminuido tanto que voy a deshidratarme, ¡¡necesito un doctor, una pócima, una medicina, un brujo, un hechizo, una receta mágica, una oración, lo que sea!!. Necesito hospitalizarme lo antes posible, porque este dolor intenso no cesa y estoy comenzando a creer que me va a matar.

Reconozco que esto es un suicidio, lento, doloroso y cien por ciento consciente y consumado. Pero continúo mi odisea de llanto por el tiempo que mi perturbada y nublada razón me permiten hasta que me parece que otra vez regresan las lágrimas insípidas, las que ya no llevan nada, las que brotan por instinto, las que salen del alma, las que ……….

Increible como un sentimiento es tan infinito...

Le pregunté si regresaría; después de esa tarde en la que escribimos un sueño, donde su voz en mi oído creó recuerdos que hoy existen bajo su propia confesión. Mi bien amado, el de rostro perfecto que me encauzaba y dejaba correr libre la arena del tiempo construyendo castillos.
Me desnudaba en la locura de sus ojos; esos que prometí no olvidar, ni su brillo de uvas maduras que extenuaban mis instintos. Su perfil moldeado cual pieza artesanal resguardaba cada suspiro de mi pecho, colmado en la fortuna de quererlo hasta quedarme vacía.
Ese hombre con labios de claves de sol me entregaba una sonata en cada beso, porque en su boca cada trago era una historia diferente del mismo delirio. Acariciaba sus pómulos ásperos con las yemas de mis dedos limpios de ausencias y manchados de sol, pintando con calor su palidez.
¡Y es que lo amo por dios!… desde el contorno de su sombra hasta el regalo de sus más sencillas cotidianidades que me doman la razón.
Este alucinado amor tatuado en mi piel me hizo conservarlo cerca de mí; porque sigo siendo la misma desquiciada que entre sus piernas se perdía, porque decía que no creía en las despedidas, porque todavía termino las veladas sollozando su nombre;
pero ahora por siempre, con su cabeza entre mis manos…

Tengo muchas alas...

No digas que no te ame, ni digas que no te entregué mi amor en cuerpo y alma y es que yo daba la vida por ti... estuve ahí nunca fallaba siempre me entregaba

Pero hoy el sol ya está saliendo y se que tengo muchos cielos por volar y se que el viento nos reparte a todos alas el viento me hará volar, Tengo muchas alas pa llegar al cielo Nada me puede derribar

Se que el viento va a soplar
El viento… va

Yo voy a desplegar mis alas aunque peligre, aunque me caiga, voy a alcanzar las nubes y besarlas y aunque te ame yo ya me voy, y aunque te extrañe... Hoy no estoy pidiéndote clemencia... no soy lo que haz querido
nunca lo quisiste asechar...Todo el mundo tiene un pasado amor y el pasado YA PASO...