Morir puede ser a veces, el instante en que sabemos que nunca más volveremos a encontrar los ojos que nos amaron... Después se sigue viviendo, si es que se puede llamar vivir, y dejarse ir, no importa como ni cuándo, simplemente desandando recuerdos hasta partir.
Pero el regreso –dejarte- fue comenzar a arrastrar el paso cual bestia herida que no entiende que la vida se le esta yendo al andar.
Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto
No hay comentarios:
Publicar un comentario